El amor en los tiempos de la cólera

El día de San Valentín, equinoccio de amor, nos ha dejado un pareja de anécdotas que nos recuerdan y nos precaven de que aún en su cénit, el amor, por desgracia, no siempre vence.

En la ciudad de Bari, sur de Italia, ha sucumbido Amor ante la moral. La policía ha decidido cerrar El Más Romántico de los aparcamientos baresi, en el cual, por la inapreciable cantidad de 3 euros por hora (o 1,5 la media hora si eres rápido), se podían aparcar las preocupaciones y dedicarse al romanticismo con la pareja con la seguridad de no ser molestado. Evidentemente esos 3 euros ayudaban a mantener la infraestructura necesaria para que la calma fuese perfectamente imperturbada. Por desgracia las autoridades pullesas han cedido ante la envidia de los desemparejados.

En Mostar, Bosnia, una joven de veintiséis primaveras decidió abandonar a un hombre de cincuenta y seis otoños con el que había mantenido cuatro intensos años de relación por preferir la capital a regresar con él a la pequeña localidad de Prijedor. El hombre, destrozado, pidió consejo a Cupido. “Dile que Mostar no es una ciudad segura”, aconsejó Él. Pero la joven rechazó de nuevo. “Entonces demuéstraselo”, le sopló el dios Amor al oído. Y bajando la voz prosiguió: “enchúfale cuatro bombas cerca del bar donde trabaja ya verás como se convence de que no hay seguridad por aquí”. Por desgracia la policía bosnia no comparte el romanticismo del hombre ni sus métodos divinos.

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