Antonio Gamonedo, premio Cervantes

Lo ganó hace unos días. Se adhiere a esa poesía contemporánea sin forma que yo jamás entenderé; la podría calificar de poesía política, porque tiene el mismo contenido que los discursos del alcalde de Sevilla. Y el continente no se somete a alguna ley, por lo que podría ser tanto poesía como pintada de baño de instituto (más elaborada). Se murieron Hierro y Celaya y creo que ya nada nos queda.

Pero dejando apreciaciones personales aparte,  Antonio Gamonedo es, según el jurado, la mejor pluma castellana de este año pasado. El lector lo habrá escuchado (o por lo menos oído) contar sus penurias económicas allá por el 36, cuando aprendió a leer en el único libro que tenía en casa: un poemario escrito por su padre. Y más allá de este discurso, es posible que el lector no sepa más. A menos que se trate de un lector docto en las letras modernas, pero voy a considerar la estadística y pensar que la mayoría se halla en mi mismo grupo: los que no conocíamos nada de Gamonedo. Así que, para que todos lo descubramos, voy a dejar lo que, tras un par de días de investigación y de algunas poesías políticas descartadas, me ha parecido lo mejor de Gamonedo:

PROPONGO MI CABEZA ATORMENTADA

 

Propongo mi cabeza atormentada

por la sed y la tumba. Yo quería

despedir un sonido de alegría;

quizá sueno a materia desollada.

Me justifico en el dolor. No hay nada;

yo no encuentro en mis huesos cobardía.

En mi canto se invierte la agonía;

es un caso de luz incorporada.

Propongo mi cabeza por si hubiera

necesidad de soportar un rayo.

No hablo por mí solo. Digo, juro

que la belleza es necesaria. Muera

lo que deba morir; lo que me callo.

No toques, Dios, mi corazón impuro.

Un comentario en “Antonio Gamonedo, premio Cervantes

  1. !!Por fin!!

    Has puesto palabras a un sentimiento que no sabía como calificar:
    “Se adhiere a esa poesía contemporánea sin forma que yo jamás entenderé; la podría calificar de poesía política”

    Comparto totalmente tu opinión, la poesía contemporánea no es más que… nada.

    Atrás quedaron los gloriosos poetas de la generación del 27, del 98 y demás.

    Gracias por escribir este magnífico artículo.

    Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s