Muere Solzhenitsyn

¿Saben ustedes lo que es una dictadura? (…) Los españoles son absolutamente libres para residir en cualquier parte y de trasladarse a cualquier lugar de España. Nosotros, los soviéticos, no podemos hacerlo en nuestro país. Estamos amarrados a nuestro lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tengo derecho a marcharme a tal o cual población (…) Los españoles pueden salir libremente de su país para ir al extranjero (…) En nuestro país estamos como encarcelados. Paseando por Madrid y otras ciudades (…) más de una docena, he podido ver en los kioscos los principales periódicos extranjeros. ¡Me pareció increíble! Si en la Unión Soviética se vendiesen libremente periódicos extranjeros se verían inmediatamente docenas y docenas de manos tendidas luchando por procurárselos (…)
También he observado que en España uno puede utilizar libremente las fotocopiadoras (…) Ningún ciudadano de la Unión Soviética podría hacer una cosa así en nuestro país.
Si nosotros gozásemos de la libertad que ustedes disfrutan aquí, nos quedaríamos boquiabiertos.

9 comentarios en “Muere Solzhenitsyn

  1. Alguna vez, hace mucho tiempo, allá por los años 70 u 80 del siglo pasado, el ídolo de la “inteligentsia” antisoviética fue, como es conocido, Aleksandr Isayevich Solzhenitsyn. Entonces le llamaban “profeta”, y en el plano de su talento literario se le colocaba al mismo nivel de Tolstói y Dostoievski. Y hete aquí que, cuando finalmente empezó a venirse abajo el maldito telón de acero, y brotó a chorros la fuente de la “glasnost” (N del T: transparencia, concepto asociado a la “perestroika” de la época Gorbachov), yo, como muchos otros ansiosos ciudadanos soviéticos, tuve la ocasión de leer la obra del gran genio. La impresión fue, para decirlo suavemente, de desencanto: quedó claro que allí no había ni rastro ni de Tolstói ni de Dostoievski; había, en cambio, una especie de estilo seudo-popular, unos personajes planos y romos, y una línea argumental previsible. En resumen: prosa aldeana para pobres. Cuando compartí mis reflexiones, a cuenta de esto, con gente conocida, recibí una respuesta cargada de indignación: “¡Tu no entiendes ni jota! ¡A Solzhenitsyn no se le puede medir por los raseros habituales de las lecciones escolares de literatura! ¡Solzhenitsyn es la literatura del hecho! Tu lee con atención lo que describe en el monumental “Archipiélago Gulag”, se te pondrán los pelos de punta. ¡No me vengas con estilísticas, cuando los mismos hechos te tiran de los pies, como una escalera mecánica!” Y leí con atención… Realmente, me llegó hasta el alma. Siniestras historias de campos, millones, decenas de millones de víctimas –cifras cósmicas- ¿cómo va uno a quedarse indiferente? ¡No vas a comparar con esto al miserable Rodia Raskólnikov [N del T: protagonista de “Crimen y castigo” de Dostoievski] con su hachita y su viejecilla asesinada; aquí actúa el despiadado Moloc comunista, hablamos de millones! Bueno, la verdad es que alguno intentó objetar tímidamente que tan enorme “Gulag” como el descrito por Solzhenitsyn sería imposible, no ya de mantener, sino incluso de vigilar por nadie, ni siquiera por el estado más rico…Pero le taparon la boca rápidamente: “¡Pero que disparates sueltas, que los malditos rojos no son capaces de eso…uh, uh, alimañas!”.

    Y mira por donde, que al poco tiempo abre Gorbachov los archivos y se aclaran las auténticas dimensiones de las “atrocidades bolcheviques”, y queda en evidencia que la creación inmortal de Solzhenitsyn no es ninguna “literatura del hecho”, sino más bien literatura fantástica, y, por tanto, acientífica.

    Ilya Ioffe

  2. No niego torturas ni matanzas de la hoz y el martillo , pero si las cifras que maneja este personaje que fueron desmontadas cuando Gorbachov repartió cifras de muertos…

    Lo mismo que los judios con sus supuestos muertos por la alemania nazi…

  3. A cuanto alcanzo a saber (no he leído sus libros, y menos el tochazo de Archipiélago Gulag), Solzhenitsyn no maneja “cifras”: no escribió ninguna tesis doctoral. Escribió relatos basados en sus propias experiencias personales, durante sus muchos años encerrados en cárceles estalinistas, en donde el autor del artículo evidentemente no estuvo. O sea, sus personajes (“romos”, a gusto del artículo que nos pones) son basados en presos reales que él conoció. No sé si en algún momento de sus novelas da cifras sobre los millones de muertos; sí que sé que en ese artículo que nos pegas nos dice una cosa pero no nos da la referencia para comprobarlo (porque estarán disponibles públicamente, espero).

  4. Yo estoy echando una ojeada y o mucho me equivoco o si barajaba cifras de muertos , de fusilados de presos , cuando sepamos esas cifras buscaremos las cifras oficiales rusas.

  5. Las matematicas tienen muchos lados , mira todos los poligonos y demas cosas (sic)
    Lo que quiero decir es que si el escritor aqui citado habla de cifras de muertos supongo que tendra mas problemas en adecuarse con la realidad que el estado ruso que maneja mas datos….

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