Zimbabue o la otra crisis

Mientras este pasado diciembre en occidente los mercados financieros se derrumbaban e instituciones financieras se iban a pique, en el otro espectro de la política económica, allá en Zimbabue, ocurría esto:

Pobre Zimbabue. Su dictadura no es una dictadura al uso. No hay genocidios de cientos de miles de civiles. No existe una sangrienta guerra civil que consiga llegar a la portada de todos los periódicos. Sin embargo la situación es asombrosa. A las inflaciones de fábula que el país lleva sufriendo desde la llegada de Mugabe (en ocasiones por encima del 200.000%, han leído bien) ahora se une el desplome absoluto de su moneda. Diez millones de dólares (ZWD 10.000.000) de Zimbabue valían, hace un par de días, menos de 2 euros. Pero sólo en el tiempo que se tarda en leer este artículo puede haber caído ya céntimos, debido a que el desplome es tan rápido como lo fue el de la inflación.

Cuando Mugabe subió al poder, lo primero que hizo fue despropiar de sus fincas a un buen puñado de ricachones blancos para dárselas a sus colegas de partido (“reforma agraria”, lo llamó), poco interesados en la agricultura y mucho en pasárselo bien. Cambió Guatemala por Guatepeor, como dice el mal chiste. Les dió otros derechos: a gasolina subvencionada estatalmente, en teoría para sus máquinas agrícolas, esas que no usan. Ay, el mercado negro de carburante, cuánto daño hace a Zimbabue. Les dió también derecho a divisa a precio tasado por el Estado. Ay, la especulación del dólar con venta al mercado negro. A Zimbabue la estrella roja en su bandera le hace sangrar demasiado.

No es una dictadura al uso, como decíamos. En la pobre Zimbabue la gente no va a trabajar porque el precio del bus es mayor de lo que cobran. Aquellos que pueden ir a trabajar, claro, porque hace un año la cifra de desempleo estaba en un esperpéntico 80% y subiendo. El suministro de alimentos está a la baja. No hay flujo de aviones en Harare. Salir del país es una utopía para el ciudadano. Zimbabue es esclava con todos sus diamantes y sus paraísos casi libres de turistas.

Cuando Mugabe subió al poder, lo segundo que hizo fue apuntarse a la segunda guerra del Congo, una de esas que sale gratis. Para entonces, la inflación era ya del más del 40%, unas 10 veces la que tenemos en esta España en crisis, para ponernos en contexto. Revaluó la moneda con respecto al dólar en agosto de 2008 de 1000 ZWD a 1. Tardó menos de un año en volver a donde estaba. En Zimbabue la represión no es a balazos de pistola; simplemente no hay para comprar maíz.

Ahora, en Zimbabue, los billetes que no valían nada dentro del país no valen nada fuera de él desde hace unos días. Los depredadores están al acecho.

4 comentarios en “Zimbabue o la otra crisis

  1. Otra pregunta que se me ocurre: ¿hasta qué punto controla ya el gobierno de Zimbabue el territorio de su país? Quiero decir, fuera de las grandes ciudades ¿quién le obedece realmente? En una crisis de estas características, lo que suele imperar es el “sálvese quién pueda”.
    Dice Mugabe que lo que pretenden al criticarle desde el exterior es preparar el terreno para una invasión. Me pregunto cúantos soldados, si esa hipotética invasión se llevara a cabo, iban realmente a cumplir con su deber.

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