Sobre Israel y Palestina

Primero. Los protagonistas.

Me considero lo que en España se suele llamar un progre; apoyo, entre otras ideas adheridas tradicionalmente a las izquierdas: la igualdad de la mujer, el matrimonio homosexual y también la adopción por parte de éstos (o sea, los derechos de los gays a ser padres y de los niños sin padre a tenerlos), el progreso científico y tecnológico por encima de la moral religiosa, la aconfesión del Estado y el respeto por otras razas. Estoy en contra de la pena de muerte.

Con estas ideas, no puedo en conciencia apoyar a la organización palestina Hamás, ni por extensión a la facción extremista que no dudó en liarse a balazos en las calles de Palestina, ni a los que quieren acabar con Abbas y con todos los partidarios de la paz mediante la negociación con Israel, que no dudan en dar fusiles AK47 a quinceañeros y reeducar a los más jóvenes en el odio antisemita y que en esta reeducación no dudan en revisar la historia si hace falta. Los derechos de las mujeres, por ahora, los han mantenido. Pero la pena de muerte también: 7 sentencias durante 2008, 71 sentencias y 13 ejecuciones desde 1995.

En el otro lado de la balanza, Israel alfabetiza a sus mujeres más que cualquier otro país de la zona (88%), reconoce los matrimonios gay desde hace 3 años, acoge inmigrantes del África subsahariana, ha tenido un primer ministro mujer (Golda Meir) mucho antes de lo que jamás lo tendrá España, su porcentaje de árabes (19%) es mayor que el porcentaje de judíos en cualquier país vecino, además de tener como ministro a Raled Majadele. Antes de abalanzarse a gritar contra Israel, me gustaría, por ejemplo, que la gente reflexionase sobre cuál es el país democrático en esa zona, y cuáles no lo son; cuál respeta los derechos humanos para con su propia población (que no durante un conflicto armado, donde no se respeta nada por lo general) y cuáles no. 

Segundo. La historia.

Por respeto a nuestra propia inteligencia, me parece que un conflicto de estas características se debe juzgar en su totalidad histórica. Sospecho que un porcentaje muy elevado de las personas que el otro día se manifestaron a favor de Palestina no se sabe la historia completa. Empezando por el conflicto árabe-israelí que es la raíz del asunto. A los afortunados que tenemos conexión a internet no lleva apenas un par de horas leernos en la Wikipedia los capítulos más importantes para poder reflexionar sobre el problema mejor documentados:

Afín con esto va la utilización indiscriminada de términos sensacionalistas. Me gustaría que el paletismo pueblerino de los estereotipos se moderase un poco, así como el de las generalizaciones en base a hechos criticables pero aíslados para toda una población, los israelíes, y para toda una confesión, los judíos. Primero: los israelíes no son unos “nazis”, y menos aún los judíos, que fueron los que más los sufrieron. En este asunto ha habido algunos que han colaborado efectivamente con Hitler durante la segunda guerra mundial, pero están en la otra parte del conflicto. En Palestina ha muerto mucha gente desde el 87, pero ni ha sido una “masacre” (esto lo está siendo), ni un “genocidio” (esto sí lo fue), ni desde luego un “holocausto“, como ya he leído por ahí, sino un conflicto armado, o una guerra, como se prefiera.

Tercero. Que alguien detenga a Israel.

La ONU dice que dos tercios de los muertos durante estos días son militantes de Hamás. No importa. No pueden morir centenares de niños en Gaza, aunque sea una de las porciones de tierra más densamente pobladas del planeta. Es simplemente inaceptable por parte de Israel. Se puede comprender el orígen del conflicto, el gasto humano y económico que ha asumido simplemente en defenderse de quienes no aceptan su infiel presencia en la zona. La muerte de 600 personas en 3 semanas no se puede comprender. 

Hay un plan y parece que es malo pero todo el mundo lo acepta. El plan no nombra a Hamás ni tiene una solución para el desarme de ésta. Ni siquiera un plan de intervención internacional para evitar el rearme palestino. Puede que Israel, presionado internacionalmente, lo firme (personalmente, lo dudo). Los misiles palestinos explotan ya a 30 kilómetros de Gaza, en pleno Negev donde no vive nadie. En un futuro próximo podrán alcanza Tel Aviv, a 71km de la franja, o alguna de las ciudades más cercanas y densamente pobladas del centro de Israel, y entonces, a pesar de los escudos y si Hamás sigue lanzando cohetes a diario como lleva haciendo desde el 19 de diciembre, el número de muertos israelíes no será 5, sino quizá también 500.

No nos dejemos llevar por el rebaño y empecemos a llamar a las cosas por su nombre.

4 comentarios en “Sobre Israel y Palestina

  1. Hacía tiempo que no leía tantas estupideces reunidas en un solo mensaje.
    Deberías centrarte en aquello que controlas, curiosidades, videos graciosos y similares.
    No me molesto en sacarte de tus errores, porque eso es simplemente imposible: estás demasiado acomodado en ellos.

    Pero sí que te deseo que en el futuro tú y tu familia viváis al menos un solo día el infierno de la población civil palestina.

    Lee más, insulta menos.
    Construye, no destruyas.
    Instruye.
    Y lee, lee mucho más.
    Más variado y más contrastado.

    Te vendrá bien y así no quedarás como lo has hecho en esta ocasión.

  2. Eso, eso. Aplica el cuento e instruye.

    Yo también estoy bastante de acuerdo. Parece que está de moda echarle toda la culpa a Israel y exculpar a Palestina. Está claro quien es más potente armamentísticamente, que tanto unos como otros cometen excesos y que este problema ya se ha enquistado tanto que va a ser, en mi opinión, casi imposible de resolver. Ahora bien, no podemos pensar que los judíos son malos malísimos y los palestinos unos santos.

    En cuanto a lo de desear maldades a otros me parece de muy mal gusto. Tampoco creo que los judíos a los que les han caído misiles todos los días cerca de casa (o dentro de ella) desde hace ya unos cuantos años estén muy contentos y vivan bien.

    ¡Saludos!

  3. Bien, creo que puedo vivir en paz; hay más gente que no cae en el maniqueísmo absurdo y en la simplificación de las pelis de vaqueros e indios. No, Israel no es el malo y Palestina el bueno. Palestina tampoco es la mala e Israel la buena. Son jugadores del juego de la guerra que nosotros (como humanos) hemos creado. La culpa es del juego y odiando a israelíes o palestinos no hacemos más que generar odio, más guerras y más muertes.
    Jon, en serio, te recomiendo ya no que te informes, que seguro que lo estás (o no, no te conozco y no puedo opinar), sino que revises tus juicios y valores y lleves tu cerebro a arreglar para ver más allá de tus narices o poder leer más allá de las cuatro palabras que te apetece entender. Que yo sepa, en el texto el autor no insulta y si te refieres a lo de “paletismo pueblerino” pues oye, el chico algo de razón sí tiene. No hay más que ver los informativos desinformantes de nuestro país y sus absurdos discursos interesados y la asfixiante cuadriculación del “pueblo” español y… mundial (de ahí lo de pueblerino).
    Yo ya no hablo de estos asuntos con mis conocidos: no, porque no soy capaz de terminar un discurso sin que salten valoraciones extremistas, emocionales, sin pizca de raciocinio y faltas de sentido del tipo “Israel, hija de puta” (claro, luego nos sorprendemos de que un español mate a un árabe por el mero hecho de ser árabe aquí en España; con estos prejuicios extendidos, ¿qué quieres?. Es como decir que todos los vascos son de ETA o que todos los estadounidenses responden al prototipo de vaquero enfundado en rifle y fumando Marlboro). Ayer, en la concentración celebrada en Coruña tuve que oír muchas sandeces de este tipo, junto con otras.
    Dime, Jon, si Palestina hubiera tenido recursos para lanzar “Willy Pete” ¿te crees que no lo hubiese hecho? Bueno, se da la casualidad de que es Israel la que tiene los recursos y la que está haciendo el papel de “mala” (junto con la ONU, por ejemplo, EEUU y muchos más); podría haber sido al revés, ¿no?.
    Yo no estoy en contra de Israel, porque no conozco ni a sus gentes ni a sus costumbres; ni tampoco a favor suya. Estoy en contra de las personas que matan y de los intereses creados en torno a la muerte de personas; tanto inocentes como no inocentes. Estoy en contra de la guerra, de la violencia y se da la casualidad de que, en esta ocasión, está siendo el ejército israelí el que está “saliendo victorioso” en el juego de la guerra, pero no por ello los odio; si me pusiera a odiar a todos los que están involucrados en estas masacres no me llegaría toda una vida para hacerlo y la lista sería enorme; hasta quizás, tendría que odiarme a mí misma; no lo sé.
    De matar, matemos a la guerra, no a las personas con “Willy Pete” o con discursos absurdos. La violencia perdurará aún cuando este conflicto haya acabado; seguirá habiendo guerras y seguiremos viendo bandos a los que echar la culpa aún cuando tengamos al criminal delante de nuestras narices: la guerra, los estados, los países, las naciones, los recursos deseados… Nosotros.
    En serio, prefiero sentir dolor, pena y llorar de rabia porque no puedo hacer nada cada vez que veo imágenes perfectamente escogiditas para hacerme sentir así, que sentir odio por todo un pueblo en el que, te advierto, también hay gente que está en desacuerdo con la guerra y en el que también se producen víctimas. Menos, claro; pero víctimas. Parece que duele mucho más hoy en día la pérdida de un niño palestino que un niño israelí. Es así de triste.
    Ya me he quedado a gusto. Soy una egoísta.

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