Como antes de la guerra

Voy a intentar no ser pesimista. Pero qué tentadora es la ironía de que el crimen, si es que al final nace crimen, vaya a ser el 5 de mayo.

Opino que la gente subestima el potencial de internet, como innovación que es aún incomprensible para una porción glotona de sociedad. Sólo así se explica que, ante el desgarro a los valores troncales de un partido llamado progresista en algunos países donde la palabra socialismo aún quema los ojos, la gente no se eche a la calle en el mismo número que cuando (me voy a permitir la frivolidad) se le pega un tiro en la nuca a un político en Bilbao o se comienza una guerra en Oriente que mate a un puñado de miles de personas, como esas que se mueren cada semana en cualquier rincón de África. Me refiero al tratamiento del Gobierno con respecto a los derechos de autor en la red, por supuesto. Colón desierta.

Esto de la SGAE se queda nimio cuando el problema alcanza escala continental y cuando lo que se discute no es un impuesto sino la neutralidad de la red (aunque en realidad todo vaya de la mano y en España Telefónica ya intentara hacer la jugada), y ahora los que tienen mayoría en el parlamento (por si había algún malentendido en el párrafo anterior) son los otros. La utopía de un mundo real y palpable en el que la opinión de cualquiera esté al alcance de todos, en que una persona cualquiera (American dream) tenga más poder mediático que todo un periódico, en que construyamos enciclopedias todos y no sólo Voltaire, en que, en fin, tengamos el demos aunque sigamos sin tener la cracia (poco importa) puede empezar a acabarse dentro de dos semanas.

Acabar con la neutralidad de la red es, para entendernos, volver in statu quo res erant ante bellum, conociéndose por bellum la rebelión social involuntaria que supuso la red y especialmente que a alguien se le ocurriera la absurda idea de que las personas pudieran interactuar directamente con las máquinas servidoras de servicios web. Es decir, sin lápiz rojo mediante. Significa, en breve, que los gobiernos y las teleoperadoras adquieren el derecho a controlar los contenidos a los cuales los usuarios pueden tener acceso. Como ocurre, entendámonos, en cualquier medio de comunicación de masas inventado ante bellum y en cualquier país del mundo, aunque se llame Cuba, aunque se llame Estados Unidos.

La Unión Europea vota el 5 de mayo, aniversario del nacimiento de Karl Marx. Voy a intentar no ser pesimista.

El ojo te ve

Una noticia en Baquia cuenta que, en Suiza, acaban de cazar a un grupo de plantadores de marihuana gracias a imágenes registradas en Google Earth. En total 16 personas han sido detenidas, algo más de medio millón de euros confiscados y 1,2 toneladas de marihuana incautadas.

Más datos para alimentar la discusión sobre privacidad, Google bueno/Google malo, la democratización de la red y todo eso.

Y este año tienen planeada su llegada la española Glinter y otros competidores para Google Earth.

…revolotean las faldas
bajo un manto de guirnaldas
para que el cielo no vea.

Hace 25 años…

Creo que la regla de oro que explica por qué tengo que escribir GNU es que si te gusta un programa debes compartirlo con otras personas a las que también les guste. No puedo en conciencia firmar un acuerdo de confidencialidad o licencia de software de ningún tipo. Así que para poder seguir usando los ordenadores sin violar mis principios he decidido juntar software suficiente como para poder usarlos sin tener que recurrir a software que no sea libre (…)

Este correo de Richard Stallman fundó un movimiento más allá de la TIC que a día de hoy sigue explicando fenómenos económicos tan importantes como Facebook.

Deezer, red social para música

Hace poco hablábamos de las redes sociales y estos días acabo de descubrir una muy interesante para el intercambio de música. Se trata de Deezer, una aplicación web de origen francés (desarrollada en París) que, como tal, tiene un buen porcentaje de su repertorio en música francesa o belga.

Deezer no es probablemente el mejor sitio para buscar una canción concreta sino que, dentro de su función de red social, nos permite navegar a través de las colecciones de los diferentes usuarios registrados, anotar nuestras preferencias, crear nuestras listas, escuchar radios temáticas, subir nuestros mp3s y, a fin de cuentas, descubrir nuevas canciones.

Está traducida (la aplicación) a 16 idiomas, aunque el repertorio de canciones no francesas o inglesas es por ahora limitado. En cualquier caso, una aplicación para tener en cuenta, si es que no sucumbe a los colmillos de las multinacionales de discos, como acaba de hacer recientemente Pandora.