Tus manos son mi caricia

Muere Mario Benedetti, unos de mis escritores vivos preferidos.

Muere Mario Benedetti

Hagamos un trato.

Te quiero.

Ser y estar.

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Como antes de la guerra

Voy a intentar no ser pesimista. Pero qué tentadora es la ironía de que el crimen, si es que al final nace crimen, vaya a ser el 5 de mayo.

Opino que la gente subestima el potencial de internet, como innovación que es aún incomprensible para una porción glotona de sociedad. Sólo así se explica que, ante el desgarro a los valores troncales de un partido llamado progresista en algunos países donde la palabra socialismo aún quema los ojos, la gente no se eche a la calle en el mismo número que cuando (me voy a permitir la frivolidad) se le pega un tiro en la nuca a un político en Bilbao o se comienza una guerra en Oriente que mate a un puñado de miles de personas, como esas que se mueren cada semana en cualquier rincón de África. Me refiero al tratamiento del Gobierno con respecto a los derechos de autor en la red, por supuesto. Colón desierta.

Esto de la SGAE se queda nimio cuando el problema alcanza escala continental y cuando lo que se discute no es un impuesto sino la neutralidad de la red (aunque en realidad todo vaya de la mano y en España Telefónica ya intentara hacer la jugada), y ahora los que tienen mayoría en el parlamento (por si había algún malentendido en el párrafo anterior) son los otros. La utopía de un mundo real y palpable en el que la opinión de cualquiera esté al alcance de todos, en que una persona cualquiera (American dream) tenga más poder mediático que todo un periódico, en que construyamos enciclopedias todos y no sólo Voltaire, en que, en fin, tengamos el demos aunque sigamos sin tener la cracia (poco importa) puede empezar a acabarse dentro de dos semanas.

Acabar con la neutralidad de la red es, para entendernos, volver in statu quo res erant ante bellum, conociéndose por bellum la rebelión social involuntaria que supuso la red y especialmente que a alguien se le ocurriera la absurda idea de que las personas pudieran interactuar directamente con las máquinas servidoras de servicios web. Es decir, sin lápiz rojo mediante. Significa, en breve, que los gobiernos y las teleoperadoras adquieren el derecho a controlar los contenidos a los cuales los usuarios pueden tener acceso. Como ocurre, entendámonos, en cualquier medio de comunicación de masas inventado ante bellum y en cualquier país del mundo, aunque se llame Cuba, aunque se llame Estados Unidos.

La Unión Europea vota el 5 de mayo, aniversario del nacimiento de Karl Marx. Voy a intentar no ser pesimista.

Muere Jan Kaplický

Lo más irónico no radica en que la muerte lo haya venido a buscar a su natal Praga, a pesar de haber escapado de la invasión soviética hace ya 40 años y haber vivido la mayor parte de su vida exiliado, principalmente en el Reino Unido. Ni siquiera lo es que su hija Johanka haya nacido exactamente ese mismo día.

Lo irónico es que Jan Kaplický ha muerto sin ver una sola de sus creaciones levantada en su país, a pesar de que haber ganado hace ya casi 2 años el concurso para la nueva Biblioteca Nacional en el parque Letná, proyecto parado por los expertos Pavel Bém, alcalde de Praga, y Václav Klaus, presidente de la República Checa, a los cuales la radicalidad del edificio se les iba más allá de lo soportable, aún cuando Letná está lejos, lejos de la parte histórica de Praga. Y ahora, claro, todos los periódicos de Chequia le lloran.

Por Europa adelante, sus creaciones; entre ellas el curioso puente flotante de West India quay, en Londres, por donde el autor de este blog ha pasado unas cuantas veces en los últimos tiempos.

El momento de escapar de Londres

El Banco de Inglaterra acaba de bajar hace unos minutos los tipos de interés al 1.5%, mínimo histórico. La libra, que se había recuperado tímidamente en los últimos 7 días, volverá a caer en picado. Es un buen momento para escapar, aquellos que trabajen en Inglaterra, y para preparar una excursión a Oxford Street, aquellos que tengan sus ahorros en dólares, euros o casi cualquier otra moneda.